Bajo un piso de madera la colonia trabaja oculta y protegida. Cuando una tabla cede, el daño lleva meses.
El piso de madera ofrece las tres condiciones que la colonia busca: celulosa abundante, oscuridad permanente y humedad estable por debajo. La cámara de aire entre el firme y la duela es un ambiente ideal.
Y a diferencia de una viga, la duela no se inspecciona con la vista: cada tabla se ve igual hasta que pisa una que se hunde.
Sonido al caminar. Una zona que suena distinta al resto, más hueca o más seca, merece revisión.
Polvillo en las juntas. Acumulación fina entre tablas o contra el zócalo.
Tablas que se separan o levantan. La madera consumida pierde volumen y las juntas se abren.
En el norte de la ciudad la duela y el parquet son comunes en recámaras y estudios, muchas veces sobre losa con impermeabilización antigua. Cuando esa impermeabilización falla, la humedad que sube crea el ambiente que la colonia necesita.
En el Centro el problema suele venir de pasillos y patios: el agua de lluvia que entra y no drena bien mantiene húmedo el firme bajo la madera.
Se recorre la superficie por zonas buscando cambios de sonido, se revisan zócalos y transiciones, y se inspeccionan los puntos de humedad asociados. Cuando hay sospecha, se levanta una tabla en la zona menos visible para confirmar.
El diagnóstico se entrega por escrito, con la ubicación de los puntos afectados.
Déjenos sus datos y le escribimos hoy por WhatsApp para acordar día y hora.
Lo que conviene saber antes de que la madera empiece a ceder.