Polvillo fino que reaparece
Es la señal más temprana y la más ignorada. Se confunde con polvo o con aserrín de una obra vieja. La diferencia está en la reincidencia: si limpia y en unos días vuelve a acumularse en el mismo punto, no es polvo.
Aparece siempre debajo del punto de actividad: bajo una viga, junto a un marco, contra el zócalo.
Alas sueltas cerca de ventanas
En temporada de enjambrazón los reproductores salen, vuelan poco y sueltan las alas. Encontrar alas transparentes de tamaño uniforme en repisas o alféizares indica que hay una colonia establecida cerca, no de paso.
Túneles de tierra en muros
Cordones de tierra endurecida de pocos milímetros de ancho que suben por el muro. Son túneles de protección. Romper uno y ver si lo reconstruyen en días es la prueba más simple de que la colonia está activa.
Madera que suena hueca
Golpear con los nudillos vigas, marcos y zócalos. Una diferencia clara de sonido entre dos puntos de la misma pieza indica pérdida de material interior.
Puertas y ventanas que dejan de cerrar
Cuando la madera del marco pierde material, la pieza se deforma. Una puerta que empezó a rozar sin que haya llovido ni cambiado la humedad merece revisión.
Qué hacer si reconoció alguna
Una sola señal ya justifica una revisión. Dos o más significan colonia activa y establecida.
La inspección no tiene costo, y si no hay nada también se lo decimos.