Nadie serio cotiza por teléfono sin haber visto la casa. Pero sí se puede explicar qué mueve el precio.
El tratamiento se cotiza por extensión afectada, no por metros de casa. Dos viviendas del mismo tamaño pueden diferir varias veces en precio según cuántos puntos estén colonizados y qué tan avanzados estén.
Por eso la inspección va primero, y por eso no tiene costo: sin diagnóstico, cualquier número es inventado.
Extensión. Un punto aislado en un marco no se parece a una colonia distribuida en el entrepiso.
Tipo de madera y valor de la pieza. Una viga original de casona exige un método más cuidadoso que un clóset de aglomerado.
Método. Inyección localizada, barrera química perimetral o sistema de cebo. El cebo cuesta más y tarda más, pero elimina la colonia completa en vez de repelerla.
Acceso. Un entrepiso al que hay que llegar levantando piso encarece por trabajo, no por producto.
El tratamiento cuesta una fracción de lo que cuesta restaurar o sustituir la madera que ya se perdió. Esa es la comparación que importa, no el precio aislado.
Una viga estructural de casona restaurada puede costar más que tratar la casa entera a tiempo.
Un precio cerrado por teléfono solo puede significar dos cosas: que esté inflado para cubrirse, o que se ajuste al alza durante el trabajo.
Nosotros no cotizamos el tratamiento: el precio se lo da directamente el fumigador asignado, después de la inspección y por escrito.
Déjenos sus datos y le escribimos hoy por WhatsApp para acordar día y hora.
Lo que conviene saber antes de que la madera empiece a ceder.