La diferencia que decide todo: de dónde sacan el agua
La termita subterránea necesita contacto con humedad del suelo. Vive en el terreno y sube a la madera por túneles de tierra que construye para no exponerse al aire seco. Si le rompe el túnel, lo reconstruye en días.
La termita de madera seca no necesita el suelo: obtiene el agua de la propia madera que consume. Vive entera dentro de la pieza, y por eso puede aparecer en un mueble de la planta alta sin ninguna conexión con el terreno.
Cómo se distinguen sin ser técnico
Los túneles de tierra son de la subterránea. Cordones de tierra endurecida sobre muros o cimientos. La de madera seca nunca los hace.
El polvillo granulado es de la madera seca. Expulsa sus desechos por orificios pequeños y forma montoncitos de gránulos parecidos a sal gruesa o café molido, con forma hexagonal si los mira de cerca. El de la subterránea es más terroso y viene mezclado con barro.
Dónde aparece el daño. Subterránea: desde abajo hacia arriba, empezando por lo que toca el piso — marcos, zócalos, patas de muebles fijos, vigas apoyadas en muro. Madera seca: en cualquier altura, incluso en un librero o una viga del techo sin relación con el suelo.
Por qué en Mérida importa tanto
El clima de Yucatán —cálido y húmedo todo el año— es favorable para las dos, y no hay invierno que las frene. Es común encontrar las dos en la misma propiedad: la subterránea entrando por el firme del patio y la de madera seca instalada en la carpintería de la planta alta.
Una inspección que solo busca túneles de tierra puede declarar limpia una casa que tiene una colonia de madera seca trabajando en el techo desde hace años.
Qué cambia en el tratamiento
Contra la subterránea se ataca la vía: barrera química en el perímetro o sistema de cebo en el terreno, porque el nido está afuera y hay que llegar a él.
Contra la de madera seca se trata la pieza: inyección localizada en los orificios, o tratamiento de la madera completa. No sirve de nada tratar el suelo de una casa cuya colonia vive dentro de una viga.
Por eso la identificación va primero, y por eso una cotización dada por teléfono sin haber visto los indicios es, en el mejor de los casos, una adivinanza.